La Atención Consciente o mindfulness en su mejor expresión está llena de amabilidad y compasión. En la tradición budista se dice que sabiduría y compasión son como las dos alas de un pájaro. Mindfulness puede ayudarnos a cultivar ambas.

«La compasión no es un tipo de proyecto de mejora personal o ideal al que aspirar.
Tener compasión comienza y termina por tener compasión por todas esas partes de nosotros mismos.   Todas esas imperfecciones, que ni siquiera queremos mirar».

Pema Chödron

La sabiduría aparece al tener una percepción precisa de la vida. Es sabio soltar las ideas, historias y reacciones que cubren las experiencias, es sabio también mirar profundamente en la naturaleza cambiante de experiencias tanto agradables como desagradables, como si estuvieran surgiendo y pasando como olas del océano, en constante cambio e impermanencia.

La amabilidad y la compasión aparecen cuando extendemos esta percepción a los demás. Se trata de observar cómo los seres humanos nos enfrentamos a las mismas dificultades y somos propensos a las mismas tendencias, la humanidad compartida. Cada uno de nosotros las vivimos como si fueran únicas, pero realmente actuamos con los mismos dramas y luchamos con los mismos sufrimientos que los demás. 

“Hay una diferencia sustancial entre empatía y compasión. La empatía es la capacidad de sentir lo que sienten los demás. La compasión es un estadio superior, es tener el compromiso y las herramientas para aliviar el sufrimiento.”

Dr. Richard J. Davidson

Según Kristin Neff, la coautora de la formación de Mindfulness y Autocompasión, los tres componentes clave de la autocompasión son amabilidad o bondad amorosa, el sentido de la humanidad compartida y la atención plena:

La amabilidad o bondad amorosa abre nuestros corazones al sufrimiento, por lo que puede darnos lo que necesitamos.

La humanidad compartida nos ayuda a abrirnos a los demás en momentos de dificultad, cuando solemos tender al aislamiento, por lo que sabemos que no estamos solos.

La atención plena nos abre al momento presente, por lo que nos ayuda a aceptar nuestra experiencia con mayor facilidad.

Como seres humanos, la mayoría de nosotros instintivamente luchamos contra las experiencias negativas y nos sentimos culpables cuando las cosas van mal: «¡Esto no debería estar sucediendo!» «¿Qué me pasa?»

La autocompasión es una habilidad que puede ser aprendida por cualquier persona, incluso aquellos a quienes les resulta difícil o extraño ser amables consigo mismos. La autocompasión es en realidad una actitud mental valiente que ayuda a atravesar el dolor: el dolor que, inconscientemente, nos infligimos diariamente por analizar obsesivamente y dramatizar en determinadas situaciones, por el exceso de trabajo, exceso de comida, etc.

Con autocompasión, lo primero es observar y ser conscientes, así somos más capaces de reconocer cuando estamos bajo estrés y enfrentar lo que está sucediendo en nuestras vidas (atención plena) y después adoptar un enfoque más amable con nosotros mismos y más sostenible para los desafíos de la vida.